LA JUSTICIA NO SE OBEDECE A LA LEY, OBEDECE AL PODER.
Felipe Guerrero Bojórquez.
En este país, los órganos que deben procurar justicia no obedecen la ley. Obedecen al poder.
La renuncia de Alejandro Gertz Manero a la Fiscalía General de la República volvió a exhibir lo que muchos sabíamos y otros fingen ignorar:
que la llamada “autonomía constitucional” en México no existe. Lo que existe es la instrucción política.
El Fiscal se fue por “motivo grave”, nos dijeron, aunque la explicación terminó reducida a un ofrecimiento diplomático, digno del destierro a una embajada en un “país amigo”. La narrativa oficial se empeñó en envolver la decisión con solemnidad legislativa. Pero al final todo fue lo de siempre: una orden desde el poder ejecutivo y un montaje legaloide de una mayoría morenista en el Senado para justificarla.
Porque la jugada estuvo calculada. Horas antes de su salida, Gertz «nombró» a Ernestina Godoy Ramos al frente de la Fiscalía Especializada de Control Competencial. Y esa movida, inocente sólo para ingenuos, la colocó como interina automática de la FGR en cuanto él renunciara. Sin concurso, sin debate, sin escrutinio. Sin transparencia.
El Senado, que debería ser el contrapeso, actuó y actuará como oficialía de partes. Se antoja entonces una pregunta ociosa pero necesaria, solo para formalizar el comentario: Godoy: ¿independencia o brazo del régimen? ¡Uta! ¡Qué preguntón!
Ernestina Godoy no llega como una figura apartada, técnica o institucional. Llega como un engrane clave en la maquinaria del poder. Fue fiscal capitalina cuando Claudia Sheinbaum gobernaba la CDMX y, antes de irse a la FGR, Consejera Jurídica de la Presidencia; es mujer de absoluta confianza del régimen pero arrastra señalamientos públicos como presunciones en la fabricación de delitos contra opositores, carpetas usadas como herramienta política, actuación selectiva y rumores de plagio académico.
Durante el paso de Godoy por la fiscalía capitalina se multiplicaron denuncias de persecución disfrazada de justicia. Y hasta una pobre mujer, Viviana Salgado, a la que se le cayeron las aspas de una lavadora en las vías del Metro el 12 de enero de 2023, fue acusada de sabotaje y vinculada a proceso. Lo mismo ocurrió con la cuñada de Gertz Manero, donde la Fiscalía capitalina intervino.
«En octubre de 2020, Alejandra Cuevas ingresó a prisión tras haber sido acusada por el fiscal Gertz del delito de homicidio en contra de su hermano Federico Gertz. Cuevas enfrentó un proceso penal y estuvo privada de su libertad por más de un año por un delito inventado»
La responsable interina de la FGR no es, desde luego, un signo de autonomía, sino la confirmación de un diseño vertical. Una continuidad. Una ficha colocada donde conviene. Por eso, dentro de los diez nombres que hoy envíe el Senado a la presidente Claudia Sheinbaum, para que ella elija quien será él o la nueva titular de la Fiscalía General de la República, aparece el de Ernestina Godoy que, sin duda, pasará a ser nombrada de interina a titular.
Con Godoy al frente, o con otra u otro identificado plenamente con el régimen, la Fiscalía seguirá siendo un recinto de lealtades, lo que significa que la justicia ni por asomo será contrapeso. Cuando el Poder Ejecutivo decide quién investiga, a quién, y hasta dónde, ya no se habla de Estado de Derecho, sino de administración del poder.
El relevo de Gertz no fue un acto de transparencia cívica. Fue movimiento estratégico. La FGR no se “liberó” ni se volvió más independiente. Se realineó.
En este país las instituciones judiciales y de controversias, no están diseñadas para castigar al poderoso, sino para contener, intimidar o neutralizar al adversario incómodo. El mensaje es claro: la justicia se somete. Y quien la encabeza también.
México sigue atrapado en un modelo donde la apariencia de independencia se usa como andamiaje político. Los discursos hablan de justicia, libertad y democracia, pero las decisiones se dictan desde el despacho presidencial y a veces abiertamente, sin tapujos, desde la Mañanera del Pueblo.
No es casualidad que la Secretaría de Relaciones Exteriores se haya convertido en oficina de negociaciones políticas; o que en algunos casos funcione para alejar a funcionarios incómodos o a quienes conviene sacar del tablero para desterrarlos o protegerlos.
Gertz se fue. Godoy llegó y seguramente será ratificada. Nada cambió nii cambiará.
La institución sigue su rumbo y mando, bajo la premisa central de que la justicia no obedece la ley. Obedece al poder.
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